Diferencias entre alabar y motivar

Hasta que no empecé a formarme en Disciplina Positiva no sabía, o no me había parado a pensar, en la inconveniencia de alabar. Hasta entonces, consideraba lícito y sobretodo necesario reforzar la conducta adecuada de un niño con un halago. Siempre con la intención de que el niño se diese cuenta de que su actitud era aprobada por mi (la adulta) y con el deseo de que lo repitiese en el futuro. Como una manera de que el menor fuese desechando las acciones inadecuadas al no recibir la palmadita en el hombro con mi aprobación. Y ahí estaba el error: el niño modela su conducta para satisfacerme a mí o seguir teniendo mi amor y mi aprobación. Y eso debería importarle poco de cara a la confianza en sí mismo y a la imagen que tenga de él.

Lo importante es cómo se vea él. Que no dependa de la aprobación externa sino de la suya propia. Para que su autoestima no pendule al son de lo que le dicen o piensan los demás. Si queremos niños que se quieran a sí mismos y con una autoestima sana, esta debe construirse desde ellos mismos: ellos son los que tienen que sentirse orgullosos de sus logros, felices con sus premios, plenos en su piel. En definitiva, sentirse valiosos sin la necesidad de la aprobación de los demás. Y para ello, la herramienta que debemos utilizar cada día es animar o motivar, en vez de alabar.

Te pongo un ejemplo:

Si tu hijo trae unas notas estupendas, en lugar de decir “Estoy muy orgulloso de ti” o “ Me has alegrado el día” (aunque lo pienses), es más saludable y útil para la vida de tu hijo decir “Debes estar muy orgulloso de ti” o “ Seguro que has tenido que trabajar mucho para conseguirlo. Enhorabuena” , o también “Te felicito. Tu esfuerzo se ha visto recompensado”.

¿Con esto quiero decir que no es adecuado decirle que estás orgulloso de tu hijo o que te hace muy feliz? No. Esto puedes y debes decírselo, porque la aprobación de los demás también es necesaria para nuestra satisfacción como seres eminentemente sociales. Pero no debe convertirse en la base de su autopercepción sino como un elemento más de su desarrollo social.

 Así que utilízalo de forma ocasional pero en el día a día alimenta la autoestima de tu hijo con frases más constructivas de ánimo y motivación.

 Debajo te pongo una serie de frases de un tipo y de otro para que aprecies mejor la diferencia entre ambas:

Tu hijo debe sentirse valioso sin  depender de la aprobación de los demás.

FRASES MOTIVADORAS (Las que debes utilizar cada día)

  • TE HAS ESFORZADO MUCHO, TE LO MERECES.
  • DEBES ESTAR MUY ORGULLOSO DE TI.
  • ¿CÓMO TE SIENTES POR ESTO?
  • ¡LO HAS RESUELTO TU SOLO!
  • ESTOY SEGURA DE QUE ENCONTRARÁS  LA SOLUCIÓN QUE MÁS TE CONVENGA.
  • TÚ PUEDES DECIDIR LO QUE ES MEJOR PARA TI.
  • SÉ QUE APRENDES DE TUS ERRORES.
  • TE QUIERO SIN CONDICIONES.

FRASES HALAGADORAS (Las que debes utilizar de forma ocasional e incluso alguna eliminar de tu listado)

  • ¡GENIAL, TE MERECES UN GRAN PREMIO!
  • ESTOY TAN ORGULLOSO/A DE TI.
  • QUÉ BIEN QUE ME HICISTE CASO.
  • ¡ME ENCANTA LO QUE HICISTE!
  • LO HICISTE JUSTO COMO TE DIJE.
  • SABES MUY BIEN CÓMO PONERME CONTENTO/A.
  • ¡PERFECTO! JUSTO LO QUE ESPERABA.
  • ERES TAN BUEN NIÑO/NIÑA

Así que alaba a tus hijos pero sobretodo anímales. Es la mejor herramienta que puedes utilizar para que construyan una autoestima más sana y fuerte.

Y  hasta aquí el artículo de hoy. Cómo siempre, puedes comentarme qué te ha parecido y compartirlo si crees que puede interesarle a alguien.

Un abrazo,

Doris.

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