7 ideas para no salir de casa estresado (con niños) todas las mañanas.

 

“Todo esto que dices está muy bien. Muy bonito y muy lógico pero…¿cómo consigo no enfadarme por las mañanas?Tengo tres hijos y tengo que estar detrás de ellos para poder llegar a tiempo al colegio. Y llegar llego, pero con un estrés…”

¿Os suena?

En cada taller se repite una y otra vez esta cuestión. Así que voy a intentar reagrupar una serie de herramientas  que podrían ayudarnos:

  1. LEVANTARNOS CON TIEMPO: Nosotros y ellos. Todas las personas no tenemos el mismo ritmo vital. Mi chico se despeja en 5 minutos y yo soy de las que me gusta desayunar a solas con todos durmiendo para despejarme. Estoy convencida de que sabes cual de tus hijos es más lento y cual es más rápido. Despierta a cada uno con el tiempo que necesita cada uno. Si precisamente el que necesita más tiempo se queja de que le despiertas antes, coméntale que debe elegir si dormir más o ir más deprisa pero que el tiempo de salida va a ser el mismo. Deja que elija y que se haga responsable de su decisión.
  2. TABLAS DE RUTINAS: Si son menores de 6 años,  son muy despistados o están acostumbrados que los lleves de una actividad a otra como si fueran zombies, ayúdales a preparar  una tabla de rutinas. En ella se debe recoger el orden secuencial  de las actividades que hay que hacer en un momento determinado del día. Por ejemplo en casa, hemos hecho una para la mañana.  La de  mi hija es con imágenes (mi hija aún no sabe leer): Niña haciendo pipí, niña lavándose la cara, niña desayunando, niña cepillándose los dientes, niña vistiéndose, niña peinándose y niña saliendo para el cole. En mi caso, y al ser la segunda tabla que tenemos, la disposición es en horizontal, pero si son muy pequeños o es la primera vez, os recomendaría que fuese en vertical y no más de una tabla de rutinas a la vez al menos cuando son muy pequeños porque se confunden.  Lo importante es que nuestros  hijos sepan para qué va a servir y la elaboren ellos (junto con nosotros si son pequeños). La consigna, una vez que está colocada en el sitio elegido es que nosotros no vamos a estar diciendo lo que hay que hacer por la mañana sino que les vamos a preguntar ¿ Qué toca ahora? Lo normal, si se lo hemos explicado y  han participado en su elaboración, es que salgan disparados  a ver qué toca. ¿Cuándo pierde eficacia la tabla? Cuando seguimos encima de ellos para que  hagan lo que tienen que hacer. La idea es delegar la responsabilidad en ellos. (No os asustéis, seguid leyendo). Si no quieren hacerlo plantéate si fue una exigencia tuya o el niño estaba interesado en hacerla. Si no le apetece o lo va a hacer obligado no funcionará. Pregúntale  entonces cómo lo haría él y mantente firme en la idea de que hay que ir probando cosas nuevas para funcionar mejor por las mañanas. Si es la pereza lo que paraliza a tu hijo, mantente firme y dile que esperarás su propuesta. Si sigue viendo la tele, puedes plantearle que en cuanto  haga su propuesta, podrá seguir viendo la tele e invítale a que la apague.
  3. FACILITAR LA TAREA CON UN RELOJ QUE PUEDAN ENTENDER: Digital,  con alarma, de palitos…busca la manera de que tus hijos perciban el paso del tiempo. Practica esto por las tardes, jugando, en la cena, para merendar. Que vayan viendo como, aunque no lo parezca, el tiempo pasa.
  4. ENTRENAMIENTO PREVIO: Si esta situación es uno de los conflictos actuales que mantienes en casa, avisa a tus hijos de que por las tardes (o los sábados) vais a entrenar con cronómetro (a modo de juego) la tareas que debe realizar cada uno. Establece un periodo de tiempo concreto y juega a que cumplan en tiempo lo que deben hacer.
  5. ESTABLECIMIENTO DE TURNOS: Si tienes varios hijos y comparten baño pídeles que establezcan un turno horario asignado y con un tiempo delimitado. Ayúdales a planificarse, y a tener en cuenta quien precisa más tiempo. No es lo mismo que entre tu hija de 13 años que va al Instituto que tu hijo de 4 años. Seguro que tienen necesidades distintas. 🙂
  6. AVISA DE LOS CAMBIOS: Cuando quieras comenzar a hacer cambios, avísales. Diles por ejemplo: Chicos como estoy notando que por las mañanas tardamos demasiado para arreglarnos con el consiguiente enfado por mi parte, he decidido que no quiero enfadarme más así que se me han ocurrido una serie de ideas que me gustaría poner en práctica. Por supuesto, estoy abierta a cualquier sugerencia. Si son mayores de 6 años, pídeles que sean ellos quienes propongan posibles soluciones. Desecha las ideas que no te valgan a ti pero las que valgan para las dos partes, intégralas. De esta forma se consigue aumentar la probabilidad de que tus hijos se impliquen en la nueva organización.
  7. CAMBIA DE ACTITUD: Si quieres que se produzcan cambios en tu casa por las mañanas no solo deben cambiar los niños, también debes hacerlo tú. Soñamos con que sean nuestros hijos lo suficientemente responsables para que hagan lo que deben hacer, en el tiempo adecuado y sin fricciones: como un reloj suizo. Y esto es muy poco realista. Aunque consigamos mejoras , seguirá habiendo ruido, algún juego o despiste y alguna trifulca de hermanos pero esto es lo normal si vivimos con niños. Así que si quieres de verdad que hagan lo que deben hacer, es tan fácil cómo dejar de hacerlo por ellos. Sé amable pero firme. Establece límites. Por ejemplo, “A las 8:40h estaremos bajando al coche para llegar a tiempo al cole y yo al trabajo, estéis como estéis.” Dilo con firmeza pero con amabilidad (que no suene a enfado o a ultimátun sino a un claro recordatorio de lo que vas a hacer si no hacen ellos lo que deben hacer) Y cúmplelo. Que es la parte más difícil. Permíteles, sobretodo al principio si no les ha dado tiempo,  que se terminen de peinar en el coche, acabarse el bocadillo o ponerse los zapatos porque no se trata de fastidiar , pero sí es necesario que los límites se cumplan. Es fundamental la puntualidad para entrar en el colegio o llegar al trabajo por lo que esto sería uno de los límites lógicos. El error está en  pensar que todo esto debería salir de ellos, y esperamos que sean ellos lo que cambien. Pero si las cosas no están saliendo bien, habrá que hacer algo en lugar de esperar el cambio en los demás.  ¿Recuerdas cómo eras tú cuando eras niño? Hacías las cosas porque no quedaba otra pero no porque fuera lo que más te apetecía en el mundo. Y eso es lo que haremos nosotros: dejarles claro que irnos a la hora establecida será la nueva norma y de que cada uno es responsable de cómo vaya al colegio.  Los niños no deben verlo igual que nosotros  y ni siquiera  tenerlo en cuenta porque va en contra de sus intereses pero sí deben ir dándose cuenta, de que aunque no es lo que ellos quieren, hay que hacerlo. Y tú debes hacer que esto se produzca. A lo mejor piensas que tu hijo es de esos que les da igual ir sucio, sin peinar, etc…aunque lo pienses , deja que lo experimente y habla en privado con el tutor por si pueden darle un toque de atención, pero permite que experimente las consecuencias de sus decisiones. ES LO MÁS EFECTIVO. 

Ir detrás de ellos, insistirles, amenazarles, enfadarte, gritarles, etc… solo consigue que os quedéis mal los dos y además no aumenta la eficacia en la respuesta de los niños. Por el contrario, avisar de los nuevos cambios, hacer  entrenamientos previos y mantenernos firmes sin enfadarnos genera rápidamente cambios.

Intenta percibir las dificultades que te van surgiendo cada día como algo a lo que hay que introducir cambios, involucrar a los niños en sus soluciones y tener paciencia en que todo es un proceso y necesita  tiempo para integrase como aprendizaje, pero no sigamos perdiendo energía haciendo las mismas cosas que nos llevan una y otra vez a las mismas situaciones.

Así que ¿Cuando empiezas?

Te invito como siempre a contarme que tal te ha ido si has puesto algo en práctica.

 

Un abrazo, Doris.