2 herramientas de disciplina positiva que facilitan la escucha de nuestros hijos

Hoy os voy a hablar de dos herramientas de disciplina positiva que mejoran la comunicación con nuestros hijos de dos maneras distintas. Se trata de las preguntas de curiosidad y la tabla de rutinas. La primera nos acerca a nuestros hijos. Evitamos que se sientan atacados, ofendidos o cualquier tipo de sentimiento negativo y por lo tanto se muestran más abiertos a hablar con nosotros. La segunda, la tabla de rutinas, sirve para que conste por escrito las tareas a realizar y su secuencia y dejemos de repetirles continuamente lo que tienen que hacer.

PREGUNTAS DE CURIOSIDAD: Si recuerdas alguna riña de tu infancia, es muy probable que recuerdes que tus padres te dijeron qué pasó, por qué pasó, cómo deberías sentirte al respecto y sobretodo lo que debías hacer para solucionarlo. Pues bien, si se lo damos todo hecho, impedimos que nuestros hijos reflexionen sobre lo que ha ocurrido, que sean capaces de sacar sus propias conclusiones y menos en pensar en las posibles soluciones. Y además, estamos desperdiciando una ocasión perfecta para comenzar a inculcar la capacidad de reflexión y la responsabilidad sobre sus actos.

Entonces, ¿qué debemos hacer? : Callar más y escuchar el doble. La primera actitud, aparte de que no enseñamos nada, no abre puertas a la comunicación con nuestro hijo. Éste oye un sermón y se aísla. Sin embargo, si le preguntamos de verdad, con ganas de saber qué ha pasado por su cabeza, los porqués y su grado de conciencia, le enseñamos a hacerse cargo de sus asuntos y de paso no lo alejamos de nosotros. Le apetecerá contarnos sus cosas porque no se siente juzgado. Para ello debemos preguntar de verdad, con ganas de escuchar lo que realmente quiera decirnos y libre de prejuicios y en vez de DECIR qué, por qué y cómo, PREGUNTAR qué, por qué y cómo.

TABLA DE RUTINAS

Si los niños tienen claro y a la vista, qué toca hacer en cada momento y además han sido partícipes de su elaboración, aumentas mucho las probabilidades de que tus hijos hagan lo que deben hacer con más predisposición y tú te agotarás y te enfadarás mucho menos por no tener que repetírselo. Tú solo debes preguntar: ¿qué toca ahora?, ¿qué debemos hacer antes de irnos a la cama? y no estar detrás  de ellos (por mucho que cueste) todo el tiempo repitiendo lo que deben hacer. La pregunta del millón es ¿ y qué hacemos si no lo hace? Al principio se mostrarán motivados porque la iniciativa pasa a ser de ellos, pero influye el cómo actuemos paralelamente. Si seguimos usando los viejos hábitos (repetir, sermonear, chantaje) volverán a hacerse los sordos. Usa respuestas del tipo: eso no es lo que acordamos, dentro de una semana, cuando hagamos la revisión podemos hablar de lo que no estés conforme y hacer lluvia de ideas entonces para buscar soluciones que valgan a las dos partes.

Para ello debes:

  • Acordar un día con tus hijos para elaborarlas. Comienza con una, pero puedes elaborar varias para diferentes momentos conflictivos del día: las mañanas, cuando llegan del cole, antes de ir a la cama…Asegúrate de que entiendan que a partir de ahora, las tablas serán las que manden y no tú.
  • Elabora primero una lluvia de ideas con tus hijos sobre las actividades que deben realizar  y luego con su ayuda y bajo tu supervisión enuméralas por orden. Si son muy pequeños, el orden lo sugieres tú.
  • Si tienes hijos que aún no saben leer puedes utilizar fotos o dibujos de la actividad.
  • Se revisarán cuando dejen de usar efecto o alguno no se muestre conforme en la práctica. Se debe marcar un tiempo de prueba, una semana al menos, y acordar reunirse para revisarlas.
  • Usa el humor.

Siempre dudamos de estas prácticas porque pensamos que a nuestros hijos no le van a gustar y van a dejar de cumplirlas. Solo quiero comentarte algo: A los niños les gusta vivir en un ambiente alegre, sin riñas igual que a nosotros, pero suelen convertirse en su lenguaje habitual por desconocer otras maneras más maduras de hacernos ver que no se sienten a gusto: no se sienten que les tengamos en cuenta, respetados, escuchados…Si los niños se sienten bien, su comportamiento mejorará porque no necesitan demandar nada.

Así de que al margen de que son técnicas vivas, que deberás hacerlas a tu familia y con muchos prueba y repite, estas   dos herramientas sí te ayudan a  desgastar menos la relación con tus hijos por comunicarte de forma más apropiada.

Y con esto, terminamos el resumen de la Charla “Mi hijo no me oye”.Son cosas muy concretas así que si te han gustado, anímate y empieza a usarlas y coméntame que tal te ha ido.

Me interesa mucho saber que os está funcionando y qué no y seguro que será de ayuda también para muchas familias.

¡Feliz semana!

Doris.

 

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