Las vacaciones perfectas con niños, son las más realistas.

Las vacaciones perfectas con niños son las más realistas y aquellas que sirven para conectarnos.

Cuando decidí escribir algo sobre este tema, de inmediato me puse a hacer un listado de herramientas de disciplina positiva que nos podrían venir bien si estamos de vacaciones con niños, pero al final la idea que me rondaba siempre por la cabeza era una: para irnos o estar bien de vacaciones con los niños lo más efectivo es mentalizarnos. Esta es la mejor de las herramientas, porque lo demás, sin previa preparación no sirve de nada.

Así que para mentalizarte te doy las siguientes recomendaciones :

  • Debes elegir a priori cómo vas a vivir estas vacaciones: si bien o mal. La actitud que asumas dependerá de ti. No se trata de tener vacaciones perfectas de folleto. Se trata de vivirlas con conciencia, para unir lazos, recuperar conexiones y complicidad, pero siendo conscientes que las tensiones y los conflictos forman parte de la vida. No aspires a que no existan porque no conseguirás nada más que frustración.
  • Olvídate de las imágenes de revistas o películas. En el mundo real ni vamos tan conjuntados ni somos tan felices todo el tiempo. En el mundo real, tus hijos se pelean, van con ropa heredada, las neveras por muy cutres y mal vistas que estén, son la mejor opción para llevar la comida de los críos, y además sí que es necesario cargar con sombrilla, toallas, cremas, mudas, gorros , cubitos y rastrillos.
  • Céntrate en el presente. Es necesario una mínima organización pero intenta que lo “obligatorio” sea lo mínimo posible, si no, vas a estar intentando “cuadrar agenda” todo el tiempo y no disfrutarás. Y si no sabes, imita a tus hijos. Los niños son profesionales del mindfullness (capacidad para estar en el presente).
  • Piensa que las vacaciones no son solo para tus hijos. Tú también debes y puedes disfrutar de lo de alrededor. Oblígate a hacer cosas que de entrada y de forma mecanizada dirías que no. Si siempre has soñado con hacer kitesurf o te mueres por un paseo a solas por la orilla, hazlo (si estás con otro adulto, claro). Los “reyes de la casa” somos todos y para eso hay que trabajar la comprensión, el respeto y la colaboración para que estemos todos a gusto.
  • No seas tan estricto como el resto del año con los horarios, comida adecuada, horarios para dormir… Si te relajas tú, los de alrededor también estarán más relajados y habrán menos tensiones. Date la oportunidad de descubrir que sin ese control tus hijos también duermen y comen. Y sobretodo observa que al día siguiente están felices, que no ha pasado nada de nada por no hacer las cosas a tu manera. Esto es un gran aprendizaje.
  • Procura marcarte como objetivo recuperar la complicidad y la conexión con tus hijos que el resto del año has perdido o minimizado. Ríete a carcajadas, suéltate. Deja que descubran a la persona que hay detrás de papá o mamá.
  • Y sobretodo, tenlos en cuenta. Si los niños sienten que se cuenta con ellos y no se les ignora, su comportamiento mejorará. No pretendas que sean vacaciones separadas. Ellos por un lado y tú por otro. A lo mejor es lo que necesitas, pero quizás no sea el momento apropiado.

Y el resto del tiempo, porque las vacaciones de los hijos son muy largas, te propongo lo siguiente:

  • Reparte tareas. Todo no se puede dejar a una sola persona: compras, elaboración de comidas, limpieza de la casa, etc…
  • No juegues con ellos pensando que debes hacer otras cosas. Cuando estés con ellos, hazlo también de pensamiento. Te agobiarás bastante menos y lo disfrutarás más. Además ellos también perciben “que no estás allí”.
  • Organiza actividades conjuntas con tus hijos. Cada día le tocará a uno de la familia preparar un plan, con logística y presupuesto incluido. Y así se irán satisfaciendo los gustos de todos.
  • No interfieras en las peleas entre hermanos a no ser que exista peligro para alguno de ellos. Deja que lleguen a sus propias negociaciones o reglas.
  • Deja vivir. No intentes controlar todo el tiempo a tus hijos: lo que deben hacer, cómo lo deben hacer, cuándo lo deben hacer. Dejan de escucharnos porque nos volvemos muy pesados. Sé más eficaz, estableciendo normas de antemano y teniendo claro lo que vas a ser tú si ellos no hacen lo que se ha acordado. Y hazlo.
  • Trabaja todos estos aspectos en reuniones familiares. En España hay poco cultura de reunirnos. En la mayoría de las casas, los padres deciden y exigen a sus hijos lo acordado. Si se incluye a los niños en la toma de decisiones, se sienten considerados y tenidos en cuenta, y al sentirse bien, aumentan sus ganas de hacer las cosas que se les piden o se espera de ellos.

Así que ser realistas y no esperar vacaciones ideales es la mejor manera de que se conviertan en eso. Aunque ahora resulta duro, esta etapa pasará y nuestros hijos dejarán de querer venir con nosotros de vacaciones y tú volverás a los días de hamaca interminables. Ahora disfruta de esta época, con sus líos, conflictos y cansancios pero sobretodo con la mente puesta en que las vacaciones perfectas son aquellas en las que tus hijos y tú habéis vuelto a conectar.

 

¡Felices y realistas vacaciones!

Doris.

Publicado en la Revista Nana en la edición de Julio- Agosto.

 

 

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