Los niños y las mentiras.

Si tu hijo dice mentiras te advierto que es algo bastante común entre niños. Existe la mentira piadosa, la mentira puntual, las mentiras en serie. Estas últimas, las que se producen con frecuencia y muchas veces por motivos banales, son las que más nos preocupan. ¿Por qué estará mintiendo mi hijo? ¿Será mi hija mentirosa para siempre? Si tu hijo las usa con frecuencia a pesar de tus múltiples intentos de todo tipo para que deje de hacerlo, hoy te cuento desde el enfoque de la disciplina positiva cómo podemos abordarlo:

¿Por qué miente mi hijo? ¿Qué gana con ello? Esto es lo primero qué debes averiguar.

“(…) Los niños mienten por lo mismo que mienten los adultos: se sienten atrapados, tienen miedo del castigo o el rechazo, se sienten amenazados o, simplemente, creen que si mienten las cosas serán más fáciles para todos. Las mentiras suelen ser indicadoras de una baja autoestima; muestran que uno cree que debe mentir para parecer mejor, porque no sabe que ya es suficientemente bueno tal y como es. (…)” “Disciplina Positiva de la A a la Z”, Jane Nelsen, Lynn Lott y Stephen Glenn. Editorial Medici.

POR MIEDO:

La mayoría de las personas mentiríamos si supiésemos que vamos a ser castigados, desaprobados o rechazados. Es necesario crear un ambiente seguro y de confianza en el que el niño no se sienta amenazado por decir la verdad. Que no se sienta amenazado no significa que no puedas enfadarte, pero no se lo hagas pagar. Si tu hijo comete un error y te lo cuenta, deberá encontrar la solución a lo ocurrido pero no arremeteremos contra él, ni buscaremos culpables. Tu hijo debe sentirse seguro a la hora de contarte sus cosas porque a largo plazo, querrás que sea capaz de contarte cualquier problema que tenga y no sea demasiado tarde porque no se ha atrevido a contártelo, como situaciones de bulling, acoso, abusos, o un embarazo no deseado. Asimismo debes agradecer que te cuente la verdad porque será una herramienta fundamental durante la adolescencia. Si tiene confianza en ti, te contará lo que hace, y aunque es muy probable que no nos gusten muchas cosas de las que oiremos, podrás tener claro por dónde va tu hijo y qué necesita saber.

POR INSEGURIDAD:

Si percibes que se trata de una manera de querer aparentar algo que no es, hazle reflexionar sobre la percepción que tiene de sí mismo y dale la vuelta a lo que cree. Nadie conoce mejor a tu hijo que tú para insuflarle ánimo.

PARA CAPTAR TU ATENCIÓN:

Si intuyes que se trata de una forma más de captar tu atención, no atiendas la demanda sin más, porque seguirá potenciando que tu hijo utilice esa técnica para satisfacer esa necesidad. Resuélvelo dedicándole más tiempo de calidad, involucrándole en tus actividades, teniendo en cuenta sus preferencias, sus opiniones, sus gustos… Si se siente reconocido de este modo, no sentirá la necesidad de captar tu atención a cualquier precio. No le hace falta, porque ya siente que le ves.

POR EXCESO DE IMAGINACIÓN: Si es todo un cuentista, déjalo. No lo regañes. Cerciórate por medio de preguntas si es capaz de distinguir la realidad de lo que no lo es, pero si es un niño muy creativo anímale a que escriba, cree relatos, guiones… todo lo que pueda canalizar esa imaginación desbordante. Si crees que puede estar teniendo problemas con sus amigos o el colegio, hazle reflexionar sobre qué momentos es mejor no fantasear, los equívocos a los que puede llevar, etc…

POR IMITACIÓN DE UN PATRÓN APRENDIDO: Revisa en casa qué relación tenemos los adultos con las mentiras. ¿Las usamos con frecuencia por tonterías? ¿Lo hacemos delante de nuestros hijos? ¿Les mentimos a ellos ? Nosotros somos el espejo donde se miran y si normalizamos el uso de las mentiras, ellos también lo harán.

Y para terminar, algo muy importante a tener en cuenta: que tu hijo diga mentiras no significa que sea una persona mentirosa. En principio, si tienes en cuenta los motivos de por qué lo hace y actúas en consecuencia, dejará de utilizarlas.  También existen ciertas edades,  a partir de los 4 años, en que se dan con más frecuencia como parte del desarrollo . Así que no te lo tomes como algo personal y actúa teniendo en cuenta que es algo más a lo que te debes enfrentar como padre. Una vez más, el miedo a no estar haciéndole bien y creer que cuando tu hijo miente es una evidencia de ello, solo hace que seamos más duros con ellos  y en consecuencia menos efectivos a la hora de erradicarlas.

Y ahora ¿No te sientes más tranquilo? 

Un abrazo.

Doris

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